En general, los mejores objetivos 70–200 mm tienen una apertura constante de f/2,8. Esto permite mantener velocidades de obturación altas en interiores y desenfocar el fondo en retratos, eventos y deportes. Pesan 1.045–1.570 g y admiten filtros de 77 mm. Las versiones f/4 pesan unos 700–800 g, y algunas enfocan desde 0,26 m para primeros planos con una relación de reproducción de 1:2. En cuerpos APS-C, el encuadre equivale a 105–300 mm, o a 112–320 mm en Canon.
Los mejores zooms 70–200 mm también incorporan estabilización óptica que compensa de 3,5 a 5,5 pasos por sí sola y hasta 7,5 pasos con la estabilización del cuerpo. Las versiones más recientes para cámaras sin espejo usan motores lineales o paso a paso y enfocan desde 0,4–1 m; las antiguas para réflex necesitan unos 1–1,2 m. La mayoría admite teleconvertidores de 1,4× y 2×, que convierten un zoom f/2,8 en un 280 mm f/4 o un 400 mm f/5,6. Los mejores conservan la misma longitud al hacer zoom y tienen de 9 a 11 palas redondeadas, sellado frente a la intemperie, revestimiento de flúor, collar de trípode y botones de bloqueo del enfoque.