Sin una app, renuncias a los mapas de las habitaciones, a la selección de habitaciones y a las zonas prohibidas. El robot no guarda ningún mapa, así que no puede limpiar solo la cocina ni evitar un rincón cuando se lo pidas. Limpia todo el suelo con un patrón fijo cada vez, y eso lleva más tiempo en las casas grandes.
También pierdes el control remoto. No puedes iniciar una limpieza desde la oficina, ver dónde se ha atascado el robot ni saber cuánto tiempo ha limpiado. Cuando el robot se engancha en un cable, simplemente se detiene y pita, y no te enteras hasta que vuelves a casa.
También desaparecen las funciones inteligentes, como los asistentes de voz, el historial de limpieza, los avisos de consumibles y las actualizaciones de firmware. Los niveles de succión y de fregado son fijos o se ajustan con un botón, así que no puedes cambiarlos para cada habitación. Muchos de estos ajustes importan sobre todo en las casas grandes.
Para el polvo, el pelo y las migas del día a día, la diferencia es pequeña. La limpieza en sí depende de la succión, los cepillos y los sensores, no de la app. Por eso, un robot sin Wi-Fi suele limpiar más o menos igual de bien que un modelo conectado de la misma gama, solo que con menos controles.
¿Son mejores los robots aspiradores sin Wi-Fi para la privacidad?
Sí, un robot aspirador sin Wi-Fi es mejor para la privacidad, porque no tiene ninguna conexión que pueda enviar datos al exterior. No crea ninguna cuenta, no envía ningún plano de tu casa a un servidor en la nube y no tiene ninguna imagen de cámara a la que alguien pueda acceder. Nada sobre tu casa sale del dispositivo.
La contrapartida es que el robot tampoco recibe actualizaciones de firmware, así que un error o una vulnerabilidad nunca se corrigen. Algunos robots conectados permiten limitar las funciones en la nube, pero solo un robot sin Wi-Fi elimina la conexión por completo. Si te importa más la privacidad que los mapas y el control remoto, el robot sencillo es la opción más segura.