Una cámara mirrorless usada puede ser más conveniente que una nueva barata cuando un cuerpo antiguo para aficionados avanzados ofrece mejores controles, estabilización integrada, un visor superior o sellado contra la intemperie por un precio similar. Aproximadamente 250–700 € pueden cubrir muchos cuerpos APS-C o Micro Cuatro Tercios capaces de generaciones anteriores, mientras que los kits nuevos económicos con cuerpo y objetivo suelen empezar alrededor de 450–1.000 €.
El estado y el soporte del sistema determinan si el ahorro es real. Inspecciona el sensor, la montura, las bisagras de la pantalla, la ranura de tarjeta, los puertos, el compartimento de batería y el mecanismo de estabilización; prueba los obturadores mecánico y electrónico, el enfoque automático continuo, la grabación de vídeo, el funcionamiento USB y todos los controles. Confirma también que sigan disponibles baterías, cargadores, firmware, compatibilidad con software RAW y los objetivos necesarios.
Elige nuevo por la garantía, el estado previsible de la batería, la conectividad actual y devoluciones fiables. Elige usado cuando el vendedor permita pruebas o devoluciones y el cuerpo antiguo añada una función que realmente utilizarás, pero incluye en la comparación el coste de una batería de reemplazo, cargador, limpieza del sensor y el objetivo correcto.