Las cámaras de acción Polaroid se diferencian de la mayoría de sus competidoras actuales por dar prioridad a la sencillez física, los característicos diseños compactos y la grabación básica en 1080p, en lugar de a sistemas 4K repletos de funciones.
La Cube es excepcionalmente pequeña y utiliza un cuerpo cuadrado con una base magnética integrada, por lo que resulta fácil colocarla sobre superficies metálicas compatibles o soportes compactos. Su control con un solo botón se entiende enseguida, pero la ausencia de pantalla hace menos cómodos el encuadre y los ajustes.
La serie XS adopta una forma alargada y aerodinámica, con un ángulo de visión mucho más amplio y una mayor impermeabilidad nativa. Se adapta al ciclismo, los deportes de motor y las actividades cerca del agua de forma más natural que la Cube, aunque sigue careciendo de estabilización electrónica y de modos modernos con una alta frecuencia de fotogramas.
Ambas gamas son más sencillas que las cámaras actuales de GoPro, DJI o AKASO. Esta simplicidad reduce el esfuerzo de configuración y el precio, pero también supone menos controles de exposición, opciones de audio limitadas, baterías fijas, tasas de bits más bajas y una edición menos flexible.